Antes de 1800 se pensaba que la materia era continua, es decir que se podía dividir en infinitas partes sin cambiar la naturaleza del elemento. Ahora sabemos que podemos dividir en partes hasta el final encontrar una unidad básica llamada átomo, el cuál es la unidad más básica que puede existir de un elemento conservando las mismas propiedades.
Las partículas fundamentales de un átomo son los bloques constituyentes básicos de cualquier átomo. El átomo, y por tanto toda la materia está formado principalmente por tres partículas fundamentales: electrones, neutrones y protones.
En un átomo los electrones rodean el núcleo, compuesto de protones y neutrones. Los electrones tienen la carga eléctrica más pequeña, y su movimiento genera corriente eléctrica. Dado que los electrones de las capas más externas de un átomo definen las atracciones con otros átomos, estas partículas juegan un papel primordial en la química. Partícula nuclear con carga positiva igual en magnitud a la carga negativa del electrón; junto con el neutrón, está presente en todos los núcleos atómicos.
La carga eléctrica por otra parte, es una propiedad de las partículas subatómicas, la cual se puede definir como la ganancia o pérdida de electrones, es una de las propiedades básicas de la materia y puede ser considerada por muchos autores como la esencia de la electricidad. Las cargas eléctricas se pueden presentar en dos distintas formas, ya sea cargas eléctricas positivas o negativas. Cargas eléctricas iguales se repelen y cargas opuestas se atraen.
El principio fundamental de la electrostática es regido por la magnitud de las fuerzas eléctricas de atracción y repulsión entre cargas, ley que establece que la fuerza de repulsión o atracción entre dos cargas eléctricas puntuales de distinto signo es directamente proporcional al producto del valor de sus cargas y de igual manera inversamente proporcional al cuadrado de la distancia entre los mismos, lo que define también a la "Ley de Coulomb".
No hay comentarios:
Publicar un comentario